La guía turística que no encontrarás en las librerías, experiencias contadas por alguien que SI ha estado allí. El Mundo puede estar en tus manos. Nunca más volveras a ser turista sino un ciudadano de mundo.

jueves, 1 de noviembre de 2007

Séptimo día: El Cairo

¡Qué gran día! El día más esperado! En este día vimos las Pirámides, la única construcción de las Antiguas 7 Maravillas del Mundo que aún sigue en pie, la Esfinge, los Tesoros de Tutankamón, la sala de las momias, etc.

Con ansia nos levantamos a las 6:30 A.M. y tras un muy buen desayuno en el Hotel Ramsés Hilton salimos disparados hacia Las Pirámides de Giza.

Tardamos algo más de media hora en llegar, y eso que era fiesta local y no había tráfico (apenas...). Ya a unos kilómetros se empiezan a divisar las majestuosas Pirámides, tras la neblina de la contaminación, una imagen cuanto menos intrigante que te deja con la boca abierta.


Llegados al recinto que alberga las Pirámides y la Esfinge pasamos por los típicos controles de metales, mochilas y entregamos la entrada que cuesta 50 L.E.(6 €) que entra dentro del paquete de viajes. Nos volvemos a meter en el bus que nos lleva a una esplanada entre las pirámides donde el guía nos explica todo lo relacionado y nos deja tiempo libre, el cual debería haber sido más porque hay mucho que contemplar.

De lo primero que te avisan es que se tenga cuidado con el ejército, que cobran por las fotos, además de los que están con los camellos, que te cobran 1€ para subbir a él y 10€ para bajar.


También decir que la entrada al interior de las pirámides se paga en una taquilla que está en frente de cada entrada, nosotros entramos a la Segunda Pirámide y nos costó 25 L.E. (3€). Cuanto antes os pongáis a la cola para entrar mejor, ya que más tarde la cola se hace bastante larga y no me quiero imaginar como puede estar el interior.
Para entrar a la Pirámide hay que estar seguro, no tener claustrofobia ni pánicos del estilo. Despojaros de toda la ropa que os sobre ya que pasaréis un calor enorme, dejar la cámara fuera ya que no dejan introducirla y echadle valor.

En el interior no hay escrituras, sólo un gran pasillo que inicialmente tiene una pendiente de 45º hacia abajo, se vuelve a poner horizontal y se vuelve a subir unas escaleras con la misma pendiente incial.
Nada más entrar, notaréis un gran agobio debido al golpe de aire sucio que sube del interior y a la pérdida de luz natural, es tan agobiante que es difícil de describir, si váis acompañados, recordad a ese gente que no haga comentario del tipo: ¡Qué agobio! ¡Puf!, porque contribuyen a ponerse nervioso.


Pasados el mal trago inicial, empiezas a sudar como nunca mientrás baja esa gran pendiente agachado, con el culo de un guiri enfrente de ti y a tu izquierda un goteo de turistas subiendo hacia afuera con cara de agobio, menudo panorama!
Llegados a la cámara funeraria, nos damos cuenta que estamos justo debajo de la punta de la pirámide, tras millones de toneladas de piedras puestas ahí con un gran esfuerzo, en donde descansó el Faraón Kefrén desde el 2500 a.C (Hijo de de Kheops).
En la cámara funeraria se puede contemplar la perfección de la construcción en las juntas de los bloques donde no se puede introducir ni una cuchilla de afeitar, en la perfección de los ángulos y las medidas. Realmente aquí te das cuenta que esa gente no era tonta, que eran muy inteligentes, estudiosos y meticulosos, y además insaciables trabajadores, ¡cuánta cultura y sabiduría perdida!.
El sarcófago está en la pared este, es de granito negro y está medio incrustado en el suelo. Al lado hay unos agujeros donde se depositaban los vasos canopos.

La momia del faraón nunca se ha encontrado, cuando Belzoni en 1818 entró ya no se encontraba allí, eso sí unos ladrones anteriormente le dejaron unos huesos de vaca en su lugar. Para dejar constancia de su entrada Belzoni dejó un graffiti dentro de la sala en una de las paredes.


Explicar de la Segunda Pirámide, que es aparentemente la más alta de las tres pero realmente no es así ya que está construida encima de un monticulo de piedra ganándole esos metros a la Pirámide de su padre.
La sala funeraria no está construida exactamente dentro de la pirámide, sólo el techo está en contacto con los bloques de piedra, es decir, la sala fue excavada en la piedra y sobre ella se construyó la Pirámide.
Después de ver la impresionante sala funeraria y experimentar unas sensaciones difíciles de explicar pero siempre positivas nos disponemos a afrontar la salida con la camisa y la cara empapadas en sudor.
Después de ver el interior nos dedicamos a ver el alrededor de la pirámides, hacer fotos y poco más, ya que no se da demasiado tiempo para ver todo a fondo.
Os sorprenderá poneros al lado de la pirámide y ver que una fila de bloques son igual de altos que una persona de talla normal, y que por encima hay centenares de pisos y bloques superpuestos tan perfectamente que hacen que las líneas de sus vértices sean perfectas.
Con mucha pena nos volvemos al autobús que nos lleva a una loma, donde se ve la panorámica de las pirámides, perfecta para hacer fotos entre cientos de turistas que quieren hacer la misma foto. Cuando consigáis hacer las fotos míticas del viaje y encontréis el autobús estaréis de camino a la famosa Esfinge, la cual sólo se puede ver por un extremo tras atravesar un templo que está medio en ruinas.


La mejor foto es la que nadie hace, no sé porqué, es justo en frente de la esfinge donde hay un camino. Desde allí se contempla como la esfinge está respaldando y guardando la Segunda Pirámide que se encuentra detrás perfectamente alineada.

Las fotos que se hacen de perfil son difíciles de hacer por lo de siempre, por la gran masa de turistas que intentan hacer la misma foto al mismo tiempo que tú, así que hacerme caso.
La esfinge durante muchos siglos estuvo enterrada hasta que en 1816 Giovanni Battista Caviglia la desenterró.
La cabeza podría representar al faraón Kefrén, y el cuerpo representa a un león. La leyenda dice que en su interior podría haber tesoros o pasillos, pero muchos estudios lo han negado. Por último decir, que está muy deteriorada por la contaminación, el clima y la mano del hombre, ya que la barba está en el museo británico y las restauraciones no han hecho más que estropearla.

Visto todo el recinto de Giza nos vamos con mucha pena y prometiendo volver. Partimos hacia la Ciudadela de Salah al Din donde se encuentra la majestuosa mezquita de Mohamed Ali (Alabastro). Fue construida en 1830 y tiene un estilo turco, muy parecida a la Mezquita Azul de Turquía por su cúpula y alminares. El patio, con su fuente en el centro son preciosas, sobre todo la fuente que está recargada con grabados en la piedra. Lo anécdota que no os contará el guía es que el reloj que se encuentra en el patio fue regalado por el rey Louis Philippe de Francia a Mohamed Ali en 1846 a cambio de uno de los obeliscos que presidían la entrada del templo de Luxor. Lo mejor de todo es que el reloj nunca funcionó.


El interior de la mezquita está presidida por la gran cúpula, las lámparas de aceite (ahora eléctricas) y las enormes columnas. También estad atentos a la perfecta acústica que tiene el interior de la mezquita y si recorréis un poco el interior veréis la tumba de Mohamed Ali que modernizó al país en su época.


Otra puerta conduce a otro patio precioso donde se contempla la mejor panorámica de El Cairo, el tráfico, cementerios, la mezquita del Sultán Hassan, etc.
Después de ver la Mezquita nos acercamos a ver el Museo Egipcio que fue construido como alamacén inicialmente.
No os extrañéis que para entrar paséis 2 controles, dentro encontraréis muchísimos tesoros que son la décima parte de lo que se encuentra alamacenado. El Museo es algo cutre y se ve poco cuidado , las vitrinas son de madre, endebles y con un cristal fino manoseado y cerrada con un pequeño candado. Por cierto, no se pueden hacer fotos ni vídeos.
En esta página podéis hacer una pequeña visita virtual al Museo Egipcio:

Y aquí una pequeña guía de lo que podéis ver en el interior del museo: LosEnigmas.com

En la planta baja encontraréis tallas famosas como la del Escriba, cabezas de faraones, sarcófagos, la pareja de Rahotep y Nofret y y la del escudero Tay, tallada en madera de ébano, de algo más de medio metro de altura que a mi me llamó mucho la atención.

En la primera planta se encuentra el tesoro de Tutankamón y la sala de las momias, que se paga aparte, son 100 L.E. (12€) y es un pequeño cuarto con 12 momias, entre las que están las de Seti I, el faraón más rico y poderoso, la de su hijo Ramsés II, el creador del Templo de Abu Simbel en un estado inmejorable para tener 3 mil años.

El tesoro de Tutankamón está dividido, las joyas, el sarcófago y la mascara de oro se encuentran en una sala acristalada y el resto como es el mobiliario encontrado, vasijas, etc se encuentran en los pasillos de la planta. Por cierto, se ve un condón o preservativo hecho de intestino de vaca, así que también se atribuyen su invento a ellos, además del abanico que también se puede ver.


Son muchas, muchas las cosas que se pueden ver en el museo, así que lo mejor es dedicarle medio día entero si lo tenéis, nosotros no lo tuvimos e inmediatamente nos fuimos a comer a un restaurante-barco a la orilla del Nilo donde servían buffet que no estuvo mal.
Después de comer nos acercaron al Bazar o mercado de khan el khalili, que es totalmente turístico, se encuentra al lado de una mezquita majestuosa llamada la Mezquita de Hussein.

El mercado es algo agobiante pero ya estás acostumbrado después de todo el viaje por Egipto, los comerciantes te asaltan en varios idiomas vendiendo escarabajos, shisas (pipas), camisetas, plata, chilabas, y todo tipo de artículos de adorno.
Qué no os extrañe al regatear en estos puestos que os llamen catalán al iros, o os digan que es más barato que Carrefour o cualquier cosa. Yo aconsejo que primero vayáis a comprar a la tienda de Jordi, donde no se regatea ya que tienen precios fijos a los que no llegaréis regateando fuera, además os invitan a un refresco. La tienda se llama así no porque sea catalán sino porque el propietario está casado con una española, nada más. Lo que no encontréis allí, buscarlo fuera, pero así os evitaréis mucho regateo y discusiones y sobre todo dinero.
Si queréis encontrar dónde está la tienda de Jordi buscad un plano en internet, ya que nosotros llegamos por casualidad, pero seguro que si preguntais os indican cómo llegar a través del laberíntico mercado.
Visto el mercado y comprados todos los souvenirs para todo el mundo, volvemos al hotel donde cenamos. Después de la cena, nos subimos 7 personas a un taxi y nos dispusimos a ver la Ciudad de los Muertos, el cual desanconsejaban visitar por la noche.

Pagamos 120 L.E (15€) siendo generosos al taxista por 2 horas de paseo por El Cairo y la Visita a la Ciudad de los Muertos. Dió la casualidad que el taxista vivía allí y nos enseñó el poblado por dentro y con más seguridad, incluso nos bajamos del taxi para ver un patio de tumbas. La Ciudad de los Muertos se denomina así porque es un cementerio musulmán donde la gente de clase baja vive dentro de las tumbas que parecen casas, a menudo estas familias llegan a un acuerdo con los propietarios de las tumbas, los cuales les dejan vivir allí a cambio del mantenimiento del panteón o tumba.
El taxista que no sabía nada de inglés se debió creer que queriamos ver todos los cementerios de El Cairo y es lo que nos enseñó, que se va a hacer..., eso si, vimos El Cairo de verdad, la gente en la calle, calles sin asfaltar, mercados abiertos por la noche por el Ramadán, mezquitas atestadas, los casi atropellos constantes por el vertiginoso e inmenso tráfico, los atascos, los olores, la contaminación, mereció la pena.
Y nada más, aquí más o menos se acaba la visita a El Cairo y para nosotros a Egipto, ya que al día siguiente cogimos el avión por la mañana que nos llevó de regreso a España. Nos quedamos al irnos con la idea que nunca volveremos más, pero en el fondo sabemos que nos vamos habiendo visto la cultura más antigua conocida. Habiendo sufrido por el calor, el estómago, las pocas horas de sueño, pero todo ello merece la pena al ver Las Pirámides, La Esfinge, todos los templos, cada cual más bonito, el valle de los reyes, al conocer a gente muy simpática y agradable (exceptuando muchos comerciantes y pide-propinas) , al ver y experiementar lo que es el Ramadán, al conocer su religión.

Nos quedamos con esos atardeceres naranjas como en ningún lado del mundo, nos quedamos con el río Nilo y toda la gente que te saluda desde las orillas, nos quedamos con la experiencia de montar en camello, de navegar por el Nilo y escuchar su fauna, bañarse en el Nilo...
En Conclusión: Egipto, es la tierra de los misterios y el Nilo es su columna vertebral que lo baña todo de vida y de cultura. ¡Volveremos!


1 comentario:

Renato de Trindade dijo...

Hola Javier! Muy buen su blog! Buenissima su pagina! Deseandote lo mejor de la vida y El Amor de Dios! Voto por el blog y por ti (Blogging to Fame). Te deseo muchos exitos en la FAMA. Un abrazo y un saludo desde Brasil, Renato de Trindade